Ingeniería
CAPEX: la conversación que el consejo no está teniendo
La mayoría de consejos aprueba CAPEX con la información equivocada. Estas son las tres preguntas que cambiarían la decisión.
05 junio 2026· 10 min de lectura

La conversación típica de CAPEX en un consejo: se presenta un proyecto con un número redondo, un TIR de dos dígitos y un payback optimista. Se aprueba con preguntas cosméticas. Dieciocho meses después, el mismo consejo aprueba una ampliación del 30% del presupuesto original — con menos preguntas todavía.
Las tres preguntas que faltan
¿Cuál es la clase del estimado y qué contingencia tiene por partida?
¿Qué tan cerca del alcance real terminaron los últimos tres proyectos del mismo sponsor?
¿Qué escenario asume el TIR y cuánto lo destruye una variación del 15% en precio o volumen?
El problema del sponsor optimista
El sponsor tiene incentivo a subestimar costo y sobrestimar beneficio — no por deshonestidad, sino porque el proyecto es su carrera. El consejo debe balancear ese sesgo pidiendo la contraparte, no repitiendo el análisis del sponsor.
Instalar estas tres preguntas como puerta obligatoria de aprobación reduce sobrecosto de CAPEX entre 20% y 35% en dos años. Sin cambiar equipo, sin cambiar tecnología — solo cambiando la conversación.
¿Qué debería exigir el consejo antes de autorizar una inversión?
Cuatro elementos: el rango de incertidumbre del estimado, los tres supuestos que más mueven el retorno, el plan si el proyecto entra seis meses tarde y la evidencia de que la capacidad adicional tiene demanda comprometida. Una autorización sin esos cuatro elementos delega en el sponsor una decisión que corresponde al órgano de gobierno.
La revisión posterior que casi nadie hace
A los 12 meses de operación, comparar retorno real contra el caso autorizado, con la misma metodología.
Documentar las causas de la desviación sin buscar culpables: el objetivo es calibrar los próximos estimados.
Actualizar los factores de contingencia de la organización con base en el histórico propio, no en referencias externas.
Publicar el aprendizaje al comité: sin retroalimentación, cada proyecto repite el optimismo del anterior.
El sesgo del sponsor y cómo neutralizarlo
Quien propone un proyecto necesita que se apruebe, y esa necesidad contamina el estimado sin mala fe. La contramedida no es desconfiar: es separar quien construye el caso de quien lo valida, y exigir un escenario adverso construido por un tercero interno. Cuando el escenario adverso lo escribe el propio sponsor, casi siempre resulta cómodamente sobrevivible.
Todo proyecto se aprueba con el escenario que se necesita para aprobarlo. El trabajo del consejo es pedir el otro.
Portafolio, no proyectos aislados
La pregunta relevante no es si un proyecto tiene retorno positivo, sino si es el mejor uso del capital disponible frente a las demás opciones, incluida la de no invertir. Un tablero de portafolio con retorno, riesgo, consumo de caja y capacidad de ejecución convierte decisiones secuenciales en una asignación deliberada.


